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Elecciones en Georgia: el fin de la era Saakashvili

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El pasado 27 de octubre Georgia celebraba sus sextas elecciones presidenciales desde que en 1991 la recién independizada república caucásica eligiese su primer presidente en las urnas. Desde entonces el país, de corte presidencialista, ha pasado por numerosas etapas, siendo las más significativas las presidencias de Eduard Sheverdnadze (1995-2003), marcadas por el autoritarismo y la corrupción, y la presidencia de Mikhail Saakashvili (2004-2008), aupado a la jefatura del Estado tras la revolución de las rosas. Estas sextas elecciones han marcado el fin de una era, primero porque finalizaba la presidencia de Saakashvili al no poder presentarse a un tercer mandato por imperativo constitucional. El segundo gran cambio es que tras las elecciones legislativas de 2012, ganadas por la oposición, se reformó la estructura institucional del Estado y se pasaba del sistema presidencialista imperante desde la independencia hacia un sistema parlamentario. Por lo que la figura presidencial ya no tendrá los poderes que tenía anteriormente y es el primer ministro el auténtico protagonista de la política nacional.

Saakashvili

Saakashvili

Dado que el próximo presidente de la república ya no tendría los poderes de antaño, las elecciones carecían de la tradicional transcendencia. Pero el morbo de ver caer la única parcela de poder que todavía conservaba el hasta hace poco todopoderoso Movimiento Nacional Unido, partido de Saakashvili, aportaba cierta atención mediática a los comicios. Inicialmente las elecciones estaban planteadas como un enfrentamiento del candidato de Saakashvili, David Bakradze, exministro de Exteriores y exportavoz del Parlamento, con el del partido del Primer Ministro Bidzina Ivanishvili, azote de Saakashvili y líder de “Sueño Georgiano”, plataforma política desde la cual venció las elecciones legislativas de 2012 con el 55% de los votos. Ivanishili, multimillonario, se calcula que su fortuna de 5,3 mil millones de dólares supone un tercio del PIB del país que gobierna (Georgia tiene un PIB de 16 mil millones de dólares), eligió como candidato a las presidenciales al desconocido Giorgi Margvelashvili, Ministro de Educación, Viceprimer ministro y ex rector del Instituto Georgiano de Cuestiones Sociales. El enfrentamiento entre los dos candidatos, en realidad una lucha, la enésima, entre Saakashvili y Ivanishvili, se animó cuando decidió presentarse también a las presidenciales Nino Burjanadze.

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Burjanadze

Burjanadze fue una de las principales figuras junto a Saakashvili de la revolución de las rosas. Pero, tal y como harían años después otros de sus colaboradores, Burjanadze fue la primera en abandonar a Saakashvili. Portavoz del parlamento georgiano entre 2001 y 2008 con Sheverdnadze y Saakashvili, ha sido una de las líderes políticas más reconocidas del país. Llegó a presidir Georgia entre el 27 de noviembre de 2003 y el 25 de enero de 2004 y entre el 25 de noviembre de 2007 y el 20 de enero de 2008, en ambas ocasiones asumiendo la presidencia en funciones. La entrada en juego de Burjanadze en las presidenciales prometía mayor tensión a unas elecciones con un resultado muy previsible: una victoria contundente de Margvelashvili. La irrupción de Burjanadze podría provocar una segunda vuelta en la que incluso se podría clasificar si superaba en votos a Bakradze en la primera. Finalmente y como veremos a continuación, Burjanadze ha quedado muy lejos de las expectativas creadas, y la victoria de Margvelashvili ha sido tan contundente que no ha sido necesaria una segunda vuelta.

Margvelashvili

Margvelashvili

Las rivalidades entre los 3 principales candidatos (se han presentado hasta 23) son principalmente personales y no ideológicas. Los tres partidos, el Movimiento Nacional Unido de Saakashvili, Sueño Georgiano de Ivanishvili y Movimiento Democrático-Georgia Unida de Burjanadze, comparten una ideología cercana al conservadurismo y al nacionalismo georgiano. Son plataformas personalistas en las que se agrupan formaciones pero sobre todo personalidades que pretenden derribar al contrario. En el caso de Sueño Georgiano, plataforma en el gobierno, fue montada por Ivanishvili para frenar las políticas de Saakashvili y agrupa a un amplio espectro político, desde socialdemócratas hasta nacionalistas. Los 3 candidatos coinciden en política exterior, tema que ha dominado la vida política de la presidencia de Saakashvili, sobre todo las relaciones con Rusia. Los 3 candidatos (Margvelashvili, Bakradze y Burjanadze) coinciden en la necesaria adhesión a la UE y la OTAN, pero existen ciertas diferencias en política regional, siendo el partido de Saakashvili el más reticente a entablar relaciones con Rusia y el de Burjanadze el más cooperativo con Moscú.

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Bakradze

Los resultados de las elecciones no fueron nada inesperados. Margvelashvili ganaba las elecciones en primera vuelta al obtener el 62,1% de los votos. En segunda posición, y muy alejado del ganador, Bakradze obtenía el 21,7%. En tercer lugar un decepcionante 10,2% para Burjanadze. La participación fue muy baja, del 46%, previsiblemente por lo esperado de los resultados y la pérdida de importancia política del cargo presidencial, además de la falta de carisma y el poco conocimiento popular de la mayoría de candidatos.

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Ivanishvili

Ivanishvili

Las elecciones dejan un panorama incierto en la república caucásica. Cuando el multimillonario Ivanishili decidió montar Sueño Georgiano, lo hizo con el claro objetivo de echar del poder a su gran rival Saakashvili. Su primer éxito fue ganar las legislativas y convertirse en primer ministro, después arrebatar buena parte del poder constitucional al Presidente gracias al control del legislativo, y por último que su candidato ganase las elecciones presidenciales. Una vez ha conseguido todo esto, en tan sólo un año Ivanishili ha decidido dejar el cargo. Para ello ha elegido como sucesor a su Ministro de Interior Irakly Garibashvili, que le sucederá en el cargo en las próximas semanas. Esto deja al país ausente de una figura fuerte y conocida, a la vez que Ivanishili seguirá teniendo una gran influencia en la vida política del país, pero sin tener que rendir cuentas desde un cargo público. Por otro lado, se teme que haya una verdadera caza de brujas contra los colaboradores de la etapa Saakashvili, ya que desde la llegada de Ivanishili al gobierno varios de los miembros del equipo del ahora ya expresidente han sido detenidos. También Burjanadze lleva su propia cruzada contra aquellos que han seguido apoyando y trabajando con Saakashvili, con el que ella misma colaboró durante años.

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