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Elecciones en Luxemburgo: el futuro de Juncker en manos de los liberales

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El pasado domingo 20 de octubre el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker se enfrentaba a la prueba más dura de su dilatada carrera política. Tras estar 18 años como jefe de gobierno en este pequeño ducado centroeuropeo, Juncker se presentaba a unas elecciones legislativas cuyo resultado podría terminar con sus casi dos décadas de primer ministro. Unas elecciones anticipadas convocadas tras el estallido de un escándalo que señalaba a Juncker como responsable político de una red de espionaje que habría espiado a ciudadanos y altos cargos políticos del país. También se acusó a los servicios de inteligencia de diversos casos de malversación: compras privadas a cargo del erario público, sobornos, etc… Tras verse abandonado por sus socios de gobierno socialdemócratas, Juncker, ante la posibilidad de perder una moción de censura, optó por convocar elecciones anticipadas, elecciones en principio previstas para mayo de 2014.

Jean-Claude_Juncker_(2006)Jean-Claude Juncker es primer ministro de Luxemburgo desde 1995. 18 años al frente de su partido, el democristiano Partido Popular Social Cristiano (CSV), y del gobierno de este pequeño país. Durante todo este período ha contado con el apoyo de los socialdemócratas del Partido Socialista Obrero de Luxemburgo (LSAP), segunda fuerza política del país, salvo entre 1999 y 2004 cuando formó gobierno con los liberales del Partido Democrático (DP) otra de las fuerzas políticas clásicas del país. Juncker es el jefe de gobierno que más años lleva en el cargo de toda la Unión Europea, y su partido, el CSV ha gobernado ininterrumpidamente Luxemburgo desde la Segunda Guerra Mundial (salvo entre 1974 y 1979 que gobernó el PD con el apoyo del LSAP). Juncker también ha sido una de las principales figuras de la Unión Europea, siendo el primer presidente del Eurogrupo y manteniéndose en el cargo durante 8 años (2005-2013). Su nombre ha sonado en las quinielas como próximo presidente de la Comisión tras las elecciones europeas de 2014 pero él mismo ha rechazado futuras ambiciones en la política europea, manifestando su deseo de dedicarse a la política en Luxemburgo.

En estas elecciones Juncker se enfrentaba a dos obstáculos para seguir manteniendo a su partido como principal fuerza luxemburguesa: las consecuencias del escándalo de espionaje y la situación económica. Aunque es el país más rico (en PIB per cápita) de la Unión Europea y no se ha visto afectado por la crisis de la deuda (es un país triple A), Luxemburgo se enfrenta a un peligro que afecta el mismo núcleo de su economía. La economía del Gran Ducado se basa en el secreto bancario y bajos impuestos de sociedades a las empresas, prácticas cada vez más perseguidas por Bruselas, sobre todo al calor de la crisis económica. Hasta un 28% del PIB depende del sector financiero y las nuevas regulaciones están empezando a cobrarse sus primeras víctimas; la tasa de paro es del 6,9%, 5,9% a principios de año. El desempleo juvenil es del 18% y se espera un crecimiento del PIB este año del 0,8%.

Al contrario que los democristianos, tanto socialdemócratas como liberales presentaban nuevo líder con respecto a las elecciones de 2009. El LSAP cuyo anterior candidato fue Jean Asselborn, actual ministro de Exteriores, presentaba a Etienne Schneider ministro de Economía desde 2012. Los liberales presentaban a Xavier Bettel, alcalde de la capital, Luxemburgo, desde 2011. En Luxemburgo el voto es obligatorio por tanto la participación suele rondar el 90%. Según el sistema electoral, Luxemburgo está dividido en 4 circunscripciones. Cada votante puede votar por varios candidatos de diferentes partidos, siendo el máximo de votos el número de escaños que se eligen en su circunscripción. Por ejemplo en el distrito Centro se eligen 21 escaños, por lo que el votante puede votar hasta 21 candidaturas.

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Etienne Schneider

Etienne Schneider

Finalmente el partido de Juncker consiguió el 33,7% de los votos, importante bajada en comparación con las últimas elecciones de 2009 (38%). Pierden además 3 de los 26 escaños que ganaron en 2009 de un total de 60, quedándose a 7 de la mayoría absoluta. Los socialdemócratas, en el gobierno desde 2004 hasta el estallido del escándalo de espionaje, bajaron levemente, de un 21,5% a un 20,3% y manteniendo los 13 escaños. El gran vencedor de la jornada electoral fue el DP que subió del 15% al 18,3% y consiguió sumar 4 escaños a los 9 que obtuvo en 2009. Los Verdes también retrocedieron tímidamente, bajando del 11,7 al 10,1% y perdiendo uno de sus 7 diputados. El partido conservador Partido Reformista de la Alternativa Democrática (ADR) bajaba del 8% al 6,6% y perdiendo 1 de sus 4 escaños por el camino. La Izquierda, partido socialista, subía del 3,3 al 4,9% sumando 1 escaño al obtenido en 2009. Los Piratas se estrenaban con un 2,9% quedándose a las puertas de lograr representación mientras que los comunistas obtuvieron un 1,6% y el Partido de la Democracia Plena un 1,5%.

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Xavier Bettel

Xavier Bettel

Con estos resultados se abren tres escenarios posibles de coalición. Una primera sería la reedición de la coalición anterior entre el CSV de Juncker y los socialdemócratas, que sumarían 36 de los 60 escaños. Juncker se ha mostrado reticente durante la campaña a volver a gobernar con el LSAP tras perder su apoyo al estallar el caso de espionaje. Los propios socialdemócratas también han declarado que preferirían otro tipo de coalición. La segunda posibilidad es una coalición entre el CSV y los liberales del DP que también sumarían una mayoría de 36 escaños. Es una coalición que ya se repitió bajo el gobierno de Juncker entre 1999 y 2004. El último escenario supondría una coalición entre socialdemócratas, liberales y verdes, y dejaría fuera del gobierno a Juncker. Sumaría 32 escaños y es la opción preferida por socialdemócratas y verdes. Por tanto es en esencia el DP el que tiene en sus manos el futuro del gobierno de Luxemburgo y de Juncker.

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