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Elecciones en Paraguay: el poder regresa a los “colorados”

cartes

Retomando algunas de las elecciones que teníamos pendientes, hoy hablamos sobre las presidenciales y legislativas celebradas el pasado 21 de abril en Paraguay. Fueron unos comicios carentes del tradicional eco mediático que cualquier elección presidencial en un país latinoamericano suele tener. Sobre todo por lo esperado del resultado, una victoria contundente del candidato Cartes que finalmente, y sin ningún tipo de sorpresa, ocurrió. Pero las elecciones en Paraguay han tenido un gran peso en el consciente nacional paraguayo; para unos, la mayoría si tenemos en cuenta los resultados, estas elecciones han supuesto el regreso al camino de estabilidad del que el país nunca se debió de haber desviado, para otros el fin de una esperanza. En el exterior, sobre todo en el entorno regional, se han seguido las elecciones desde el recelo y la sensación de conclusión de una farsa que comenzó con la destitución del anterior presidente democráticamente elegido Fernando Lugo ya hace un año.

Fernando Lugo

Fernando Lugo

Para poner en antecedentes, en 2008, tras unas históricas elecciones, por primera vez en más de 7 décadas un candidato no perteneciente o apoyado por la Asociación Nacional Republicana, los llamados colorados o Partido Colorado, llegaba al poder. El protagonista de este cambio histórico fue el ex obispo Fernando Lugo, un outsider de la política paraguaya, reconvertido en líder izquierdista, y apoyado por el otro gran bando político del país, el Partido Liberal (Partido Liberal Radical Auténtico). Relación de conveniencia que se fue resquebrajando hasta que el pasado 22 de junio de 2012, bajo acuerdo de liberales y colorados el senado paraguayo destituía a Lugo provocando el estupor internacional. Aduciendo un argumento muy débil, el “mal desempeño de sus funciones” por parte de Lugo durante una operación policial para desalojar a unos granjeros sin tierras, colorados y liberales lograban cerrar un paréntesis en la historia política paraguaya. Con 39 votos a favor y sólo 4 en contra el presidente Lugo era destituido. Sería sustituido hasta la convocatoria de elecciones por su vicepresidente Federico Franco, del Partido Liberal.

La política paraguaya se caracteriza por tres factores. El Partido Colorado es la principal fuerza política del país; salvo durante la presidencia de Lugo siempre ha ocupado la presidencia, tanto durante períodos democráticos como durante la feroz dictadura del militar Alfredo Stroessner. Su maquinaria e influencia electoral es inmensa, lo que le ha permitido estar en el poder los últimos 60 años. Se calcula que alrededor de un 25% de la población paraguaya es miembro del Partido Colorado. El segundo factor es la limitada diferencia ideológica entre colocaros y liberales, la segunda fuerza política del país. En ambos partidos se pueden encontrar elementos que van desde la extrema derecha al centro-izquierda. Es más una rivalidad tradicional, ya que la pertenencia a uno u otro partido se suele heredar en la familia. La falta de diferencia en lo ideológico no evita que las dos facciones hayan arrastrado durante décadas una rivalidad en muchos casos insalvable y que en no pocos casos se ha tornado en violenta. Una rivalidad basada simplemente en la lucha por el poder, bañada de corrupción y de pocas garantías democráticas. Por último el sistema político paraguayo se caracteriza por el reducido peso de la izquierda, muy al contrario que los países de su entorno geográfico. Lugo llegó a la presidencia gracias al apoyo de los liberales, y aún así el resultado de los partidos de izquierda ese mismo año en las legislativas fue muy pobre. Como veremos, en estas las elecciones pese a las maniobras de colorados y liberales y la farsa de la destitución de Lugo, la izquierda sigue sin tener peso en el país.

Horacio Cartes

Horacio Cartes

El Presidente de Paraguay es elegido democráticamente para un mandato de 5 años que no se puede renovar. Paraguay se rige bajo un sistema presidencialista por lo que el papel del Jefe de Estado es vital en la política del país. Las elecciones son a una vuelta, por tanto el candidato con más votos es proclamado ganador independientemente del porcentaje de votos. En esta ocasión los candidatos con mayores posibilidades eran el empresario colorado y multimillonario Horacio Cartes, y el liberal Efraín Alegre. Cartes representaba bien lo que se podía esperar de un candidato colorado: millonario, gran empresario, con un cierto perfil de outsider (declaró que en 56 años de vida nunca había votado a pesar de que en Paraguay el voto es obligatorio) y con un pasado y presente repleto de episodios oscuros. Con apenas 4 años como militante colorado Cartes progresó rápidamente entre las élites del partido gracias a su popularidad y poder en el mundo empresarial; es dueño del grupo Cartes, presidente de un club de fútbol desde el 2001 al que llevó al éxito deportivo, empresario tabacalero (dueño de Tabacalera del Este la principal fabricante de tabaco del país), y es accionista en 25 empresas (bebida, banca, agricultura, transporte…) con 3500 trabajadores. Tantos son sus éxitos empresariales como sus irregularidades. Dentro del propio partido promovió el cambio de una norma por la que el candidato colorado a la presidencia debía de al menos tener 10 años de afiliación, Cartes sólo llevaba 4 años. También se tiene por seguro que fue él quién urdió la destitución de Lugo. Pero sus principales fechorías se han producido en su faceta empresarial. Ya durante la dictadura fue encarcelado por evasión de divisas. Recientemente la fiscalía brasileña inició una investigación en la que se culpaba a Cartes de envío ilegal de remesas. También en Brasil una comisión parlamentaria acuso a Tabacalera del Este, de la que es dueño, de contrabando masivo de cigarrillos. Incluso la Agencia Antidroga de EEUU (DEA) investigó a Cartes por presunto lavado de dinero. También se le acusó desde los medios de comunicación de montar un banco fantasma en las Islas Cook durante los 90.

Efraín Alegre

Efraín Alegre

Efrain Alegre, Senador y Ministro de Obras Públicas con Lugo era el principal rival de Cartes en las elecciones. Su candidatura estaba apoyada por una plataforma liderada por el Partido Liberal y  que incluía a varios pequeños partidos de centro-izquierda, entre ellos el Partido Democrático Progresista. Al igual que Cartes, sobre Alegre también penden las acusaciones de corrupción; un grupo de disidentes liberales le acusó de robar 813 mil dólares USA de las arcas públicas. Ambas campañas, tanto la de Cartes como la de Alegre, proponían básicamente las mismas medidas: reforma del sector público y su apertura a la inversión privada, lucha contra el clientelismo y la corrupción del Estado (de la que sus propios partidos son los culpables) y aproximación al modelo chileno. En su afán por parecer un candidato más a la izquierda de Cartes, y atraer a los simpatizantes de Lugo, Alegre se ha opuesto a las privatizaciones, pero sí que ha planteado la cooperación público-privada en el sector estratégico del transporte. Como alternativa a los dos candidatos de derecha la izquierda paraguaya, ya de por si minoritaria, presentaba a dos candidatos. Por la coalición Avanza País, liderada por el Partido Revolucionario Febrerista (socialista, izquierda histórica), se presentaba el periodista Mario Ferreiro. Por el Frente Guasú (socialismo, comunismo), coalición que aupó a Lugo al poder, se presentaba Aníbal Carrillo. El general golpista Lino Oviedo (de la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos, UNACE, nacionalista) también se presentaba a las elecciones pero murió meses antes de los comicios en un accidente de helicóptero. Le sustituiría su sobrino Lino Oviedo Sánchez que en abril retiraría su candidatura en favor de Alegre tras un oscuro pacto entre ambos en el cual se repartían los futuros cargos políticos y en el que también estaría incluida una turbia compra de tierras.

Finalmente, y tal y como pronosticaban todas las encuesta, el colorado Cartes lograba la victoria con el 45,9% de los votos, proclamándose próximo presidente electo de Paraguay. Alegre se tendría que conformar con el 36,9% seguido a mucha distancia por Ferreiro con el 5,7% y Carrillo con el 3,4%. La participación fue del 68,6% más que en 2008 cuando fue del 65,6%, lo que indica que la sociedad paraguaya tiene superada la etapa Lugo, ya que con una participación similar las candidaturas cercanas al exPresidente han cosechado un porcentaje de votos mínimo, y el fraude de su destitución no se ha visto acompañado por una abstención considerable. Cartes fue el candidato más votado en todas las circunscripciones salvo en la de Cordillera donde lo fue Alegre.

Mapa con los resultados: Cartes (Rojo), Alegre (Azul)

Mapa con los resultados: Cartes (Rojo), Alegre (Azul)

El mismo día que se celebraban las elecciones presidenciales, también se elegía la composición de la Cámara de Diputados y el Senado. La Cámara de Diputados está formada por 80 diputados elegidos de forma proporcional en 18 circunscripciones, los 45 senadores del Senado son elegidos por circunscripción nacional, ambas para una legislatura de 5 años. En la Cámara de Diputados el partido Colorado conseguía 44 escaños (+12) y la mayoría absoluta, el Partido Liberal 26 (-3), UNACE 2 (-9), Avanza País 2 (+2), Frente Guasú 1 y otras formaciones 5. En el Senado el Partido Colorado lograba el 35,8% de los votos y 19 escaños (+4), el Partido Liberal el 24,4% y 12 senadores (-2), el Frente Guasú (entre cuyos candidatos al Senado estaba Fernando Lugo, que tratará desde esta cámara aglutinar a la oposición de izquierda) el 9,6% y 5 escaños (+3), el Partido Democrático Progresista 6,2% y 3 escaños (+2), Avanza País el 5% y 2 senadores (+2), UNACE el 3,8% y 2 escaños (-7) y el resto de formaciones los otros 2 escaños.

Participación 68,6%

Nº Votos

% Votos

Horacio Cartes

1.095.469

45,60%

Efraín Alegre

885.730

38,03%

Mario Ferreiro

140.622

5,88%

Anibal Carrillo

79.327

3,32%

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